La Familia que elegimos
Si tuviese que mencionar personas clave en la vida de San Pablo, no se me ocurre ninguno antes en la lista que el médico amado. Solo Lucas está conmigo le escribe a su amado Timoteo, días previos a morir. Ese solo no es triste, es esperanzador. Todos se habían ido, él no. Ya no eran los días de gloria cuando, más jóvenes, contemplaron la gloria de Dios en prodigios, sanidades y maravillas por las naciones; ahora era una mazmorra fría y oscura en Roma, donde pequeños rayos de luz entraban del exterior para oxigenar y medio iluminar aquella fea morada obligatoria del apóstol. Lucas era perfectamente representado por aquella imagen: seguía siendo destello y aire para el alma cansada y triste de Pablo.
Y él no lo olvidó.
¡Cuán frágil es nuestra memoria a menudo!
Abriste un negocio y solo llegaron cinco. Escribiste un libro y solo te lo compraron diez personas. Celebraste tu cumpleaños y solo unos cuantos lo recordaron. Estuviste en el hospital y solo un número reducido te visitaron. Te portaste a la altura con muchas personas pero solo unos pocos correspondieron tu bondad.
Bien ¡Valora a esos “solo” que hicieron la diferencia!
¡Esos son los tuyos! No siempre vas a cosechar de donde sembraste con más entusiasmo pero con todo, Dios nunca te dejará sin recompensa. Creo que es una enorme falta de respeto para los que han quedado que siempre te enfoques en aquellos que abandonaron.
¿Solo Lucas está contigo? Pues me le haces un monumento en tu corazón a Lucas ¡Demostró ser tu amigo!

Como siempre palabra honesta , verdadera y que nos aporta reflexión a nuestra vida!
Cuanta bendición hay en ti y que bello es saber que eres usado de manera única por Dios.
Bendigo tu vida y tus sueños, anhelos,proyectos.