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El Laberinto

«Una mañana, el abuelo se sentó al lado de su nieto llevando un gran libro de juegos en sus manos, y abriéndolo justo donde hay una enorme foto de un laberinto, se lo mostró….» –

¿Qué es eso abuelo? – Esto es un libro, un poco viejo y empolvado porque estaba tirado, pero lo he traído para enseñarte algo acerca de cómo funciona la vida. Mira, se trata de ir desde este punto A, que es el inicio, hasta este punto B, que es la meta. Como verás, un laberinto es una construcción de calles y encrucijadas que hacen muy complicado ir desde el inicio hasta la meta, debido a que ofrece muchos falsos caminos que si los tomas te dejarán encerrado. Ahora fíjate bien, si pusiéramos a Pipo, tu hámster, y lo colocáramos en el punto A, y en el punto B pusiéramos su comida preferida, dime, se te ocurre algo en cómo hacer para que este animalito llegue a la meta, para que pueda irse por el camino correcto y encontrar su comida. – Bueno abuelo, yo lo puedo guiar. – Claro, porque tú estás viendo el laberinto desde arriba y puedes ubicar con una sola mirada el destino completo de Pipo; la meta, el camino verdadero y los caminos falsos. Pero, por un momento, imagínate ¿Qué verías sí tú fueras Pipo y estuvieras en su situación y con su mente? – Vería sólo una de las tantas puertas que hay sin imaginarme cuanto camino resta por recorrer. Y creo que me molestaría tener hambre, oler una buena comida y verla tan lejos y complicada de alcanzar. Aunque no es que esté lejos, sino que se hace lejana por tantos falsos caminos. Además, me daría mucha rabia estarme metiendo por callecitas que no me llevan a nada y me dejan encerrado. – Claro, y sería una pérdida de tiempo. Pero mira lo que podemos hacer, si cerráramos estas puertecitas, así evitaremos el paso a todos los falsos caminos. De esta manera Pipo no puede ir por los pasadizos incorrectos. El problema es que se quede quieto y no quiera avanzar. Porque si encuentra muchas puertas cerradas y se molesta y ya no quiere buscar otras puertas, entonces nunca podrá llegar a su comida y nuestra ayuda no le servirá de nada. ¿Te das cuenta de lo que trato de decirte? – Sí, abuelo, ahora entiendo. – Así es como Dios nos guía a nuestras metas, Él tiene la mejor perspectiva de vida para nosotros, y aunque no lo entendamos hay que avanzar, porque cuando Papá Dios nos cierra puertas falsas es porque ya nos tiene abierta la correcta».

Todos caminamos como en un laberinto, el simple hecho de despertarnos y levantarnos al siguiente día ya es una puerta a punto de tocar, una posibilidad, una oportunidad nueva a tomar, quizá sea la misma de hace días o meses, pero puerta al fin. Muchas veces nos toca entrar una y otra vez por la misma puerta que no nos lleva a nada, al menos no damos cuenta y aprendemos que esa puerta no podemos usarla nuevamente, haciéndonos más sensibles y sabios para tomar mejores decisiones, y nos darnos cuenta que la vida continúa presentándose con nuevos retos. Siempre hay que levantar la mirada a aquel que tiene la mejor perspectiva de vida para cada uno, y dejarnos ser guiados por él, y las cosas que sucedan alrededor El las tornara a nuestro favor, nos favorecerán para aprender y vivir conforme a su propósito. «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.»Romanos 8:28